Diputados: escaso interés en Peña, que blindó a Bullrich

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, realizó ayer la última visita al Congreso antes de las elecciones del 22-O. El funcionario nacional, que se presentó ante una Cámara de Diputados disminuida por la campaña y el desgano de legisladores, selló una defensa férrea sobre el accionar de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y también expuso metas sobre el plan social de Casa Rosada de cara a 2018, tal como informó anteayer Ámbito Financiero.


“Por favor, estamos cerca del quórum (…) Les pido a los diputados que están parados que se sienten y que se acerquen quienes están en los pasillos”, pidió pasadas las 12 el presidente de Diputados y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó. Media hora antes, Nicolás Massot había solicitado una extensión de tolerancia para el inicio de un encuentro pactado para las 11.

Ya en el recinto, y con el tándem que le ofrece ante cada visita al Congreso la secretaria de relaciones parlamentarias del Gobierno, Paula Bertol, Peña pinceló metas sociales que “logró” Cambiemos y desafíos 2018. “Queremos remarcar el dato positivo de la reducción de la pobreza desde que comenzamos a medirla hace un año, del 32,2% al 28,6%. Una baja significativa de tres puntos y medio, que obviamente no alcanza ni mucho menos (…) Se logró por una combinación de factores: la reactivación económica; el crecimiento del empleo; la baja de la inflación; el aumento del 30% del salario mínimo; la expansión de las asignaciones familiares; la Reparación Histórica para los jubilados”, destacó el jefe de Gabinete.

No obstante, Peña aclaró: “Sabemos que falta mucho, y sabemos que creciendo sólo se puede bajar en algunos puntos la pobreza. Hace falta una fuerte intervención del Estado y un esfuerzo de toda una sociedad para romper el círculo vicioso de la vulnerabilidad, la marginalidad y la exclusión”. De esa manera, ratificó los acuerdos sellados con movimientos populares que, por ejemplo, activaron una emergencia social que direcciona hasta $30.000 millones a piqueteros vaticanos.

En ese plano, el jefe de Gabinete aseguró que se prevé “una inversión social de aproximadamente 76% del gasto, aumentando en nueve puntos la participación de la inversión social respecto del Presupuesto 2015”.

Peña negó una reforma laboral integral “a lo Brasil”, descartó una iniciativa previsional -ya que esa discusión está incorporada en la ley de reparación histórica- y señaló que “el pueblo tiene muy claro qué se va a votar el 22 de octubre”, tras el ramillete de cuestionamientos que comenzó el ultrakirchnerismo con Héctor Recalde y, en especial, Juan Cabandié. Curioso: el camporismo dejó de utilizar como escudo, por primera vez, los “12 años de gobiernos de Néstor y Cristina”. La semana pasada, en tanto, las senadoras que responden a la expresidente evitaron el término “kirchnerista” y volvieron, al igual que su líder, a mencionar la palabra “peronismo”.

Cabandié fue más allá y quiso saber si Peña estaba “orgulloso” por el accionar de las fuerzas de seguridad en distintos episodios, más allá de la desaparición de Maldonado. “Orgullosos de que estén liderando el combate al narcotráfico que ustedes no realizaron, del aumento significativo en incautaciones, en investigaciones y desarrollo de muchos hombres y mujeres que se juegan la vida por la democracia, la Constitución y la ley”, contestó el funcionario.

Con esa carta echada, Peña activó un abrazo de oso a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal -política con mayor imagen del país-, por las modificaciones que hizo “con un enorme coraje” en el sistema penitenciario y en la Policía, y finalizó ubicando en ese mismo nivel a la ministra Bullrich.

Por su parte, la izquierda adhirió a sus clásicos dardos una exigencia al Gobierno: apoyo al pueblo catalán por su independencia, contra la “monarquía capitalista corrupta”.

(Ámbito Financiero – Edición impresa)

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