Arbitraje: otro tema importante que trata el nuevo Código Civil

Ninguno de nosotros es ajeno a sufrir un conflicto y si ocurriera, debería el sistema judicial ocuparse de resolverlo. Sin embargo, aún en los países más desarrollados la justicia es lenta, costosa y a veces nunca llega. Garantizar la resolución pacífica de los conflictos hace a la esencia del Estado de Derecho y en tal sentido tiene la obligación de generar mecanismos confiables de impartición de justicia. El arbitraje es uno de ellos.
¿Cuáles son las ventajas del arbitraje? Es confiable, rápido y económico. Se recurre a él de manera voluntaria, mantiene absoluta reserva de los intervinientes, de los temas y de la resolución y preserva la buena relación entre las partes, que no es poca cosa.
Si bien el arbitraje está contemplado en nuestra legislación, es necesario modernizar la regulación y sancionar una ley moderna que en lugar de entorpecer elmecanismo, como ocurre hoy, lo facilite.
En 1984 la Uncitral (Comisión de las Naciones Unidas para el derecho comercial internacional), con presencia de mayoría de países y organizaciones, adoptó una ley modelo sobre arbitraje comercial internacional, y la Asamblea General de la ONU recomendó la conveniencia de uniformar el derecho procesal arbitral con el fin de hacer más eficiente los procedimientos. Desde entonces 70 países lo han hecho. Argentina lleva 28 años de demora.
¿Qué conflictos pueden someterse al arbitraje? El abanico es amplio: desde pequeños, por ejemplo aquellos que se nos pueden plantear como consumidores o integrantes de un consorcio, hasta los muy grandes que surgen del intercambio comercial internacional.
Allí donde hay “un derecho disponible -o sea que el titular puede decidir ejercerlo o no, ya que no está comprometido el orden público- se puede recurrir al arbitraje. Cabe citar que la necesidad de este instrumento aumenta a la luz del declarado colapso de la Justicia Nacional en lo Comercial. Son miles los expedientes que nunca tendrán resolución.
¿Cómo funciona el arbitraje? Las partes eligen un método “a medida”, esto significa elegir la ley aplicable, el árbitro o árbitros, el idioma en que será sustanciado el juicio y la sede arbitral, aspectos fundamentales cuando se trata de controversias de carácter internacional. El laudo (fallo) tiene carácter definitivo y resuelve con fuerza vinculante para las partes. El fallo no es recurrible por cuanto las partes se han sometido de manera voluntaria.
Una consecuencia inmediata de sancionar una ley de arbitraje será la multiplicación de los arbitrajes y muchos conflictos podrán resolverse en tiempos breves; además, descongestionará en parte el sistema judicial. Ha ocurrido en los países que sancionaron una ley en esta línea, así como también con la ley de mediación.
Así lo entendió la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados y en su reunión del 9 de noviembre de 2011 comenzó el estudio de dos proyectos sobre el tema, con la participación de renombrados juristas en la materia. Todos los participantes coincidieron en la necesidad de regular el arbitraje nacional e internacional bajo las más modernas concepciones del derecho comercial actual; así lo expresaron los doctores Héctor Alegría, Sergio Villamayor Aleman, Roland Arazi, Roque Caivano, entre otros.
Este año nuevamente se trabajó sobre el tema con la novedad de sumar a su estudio las normas que sobre arbitraje propone el proyecto de Reforma del Código Civil y Comercial presentado por el gobierno. En particular, se debatió sobre su naturaleza mixta contractual y jurisdiccional, y la necesidad de regular en el Código Civil y Comercial las materias de derecho de fondo del arbitraje, dejando que los aspectos procesales sean regulados por una ley nacional o local según corresponda.
Arbitrar quiere decir juzgar, decidir, enjuiciar una diferencia y aunque tenga muchas similitudes con un procedimiento judicial, no lo es. Sin embargo su carácter alternativo a la Justicia ordinaria no hace menos formal el procedimiento o arbitrario su fallo.
En palabras textuales del Dr. Alegría “(…) el país no puede estar fuera del concierto mundial en esta materia y tampoco suponiendo que los tribunales del Estado pueden, por sí solos, resolver todos los problemas”.

(Publicado por la agencia DYN)