Control del tabaco

Señor Director: Me dirijo a usted en respuesta a la carta de lectores firmada por el coordinador general de Lalcec, Herman Buxhoeveden, publicada en LA NACION el 19/10, con el fin de aclarar algunos aspectos acerca de la información que dispone la Cámara de Diputados de la Nación respecto de normas de control de tabaco. Ningún legislador, ni los integrantes de la Cámara en 2004, ni quienes hoy formamos parte de ella, desconocemos los efectos nocivos del humo de tabaco ni dudamos en avanzar con una legislación que proteja la salud y que promueva un ambiente sano, una mejor calidad de vida. Tampoco ignoramos la legislación internacional y menos aún el convenio marco para el control del tabaco de la OMS. No desconocemos la actividad de numerosas entidades que trabajan educando y previniendo sobre los perjuicios que produce el hábito de fumar, y algunos de nosotros, desde hace varios años, venimos trabajando junto con estas organizaciones que han sido apoyo indiscutido para la sanción de la ley 1799 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por supuesto, reprochamos enfáticamente que letrados, en representación de la Cámara de Diputados, hayan invocado argumentos que contradicen lo expuesto. Este proceder es responsabilidad de quienes actuaron en la oportunidad y, en su caso, de quienes lo autorizaron, pero no puede desmerecer el trabajo de legisladores que hoy integran la Cámara. En el interés de todos prima la decisión de prevenir los daños a la salud provocados por el humo del tabaco, proteger de sus efectos a menores, mujeres embarazadas y a las generaciones futuras.

Paula M. Bertol

Diputada de la Nación