Hay que lograr futuras generaciones de no fumadores

El 31 de mayo se celebra el Día Mundial sin Tabaco, fecha instituida por la Organización Mundial de la Salud desde el año 1987. El objetivo es tomar conciencia de los efectos nocivos del tabaquismo. En nuestro país, desde hace algunos años, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires han dado respuesta a la epidemia del tabaquismo sancionando leyes que regulan el consumo de tabaco. El año pasado, en el mes de junio, luego de más de 20 años de trabajo por parte de distintos actores políticos y la sociedad civil, se sancionó la ley nacional 26.687 denominada de control del tabaco. Los principales ejes de la norma son la regulación del consumo de tabaco en espacios cerrados, campañas de concientización, incorporación de pictogramas e imágenes con advertencias sanitarias en los paquetes de cigarrillos y la prohibición de publicidad. Se trata de una cuestión de salud pública de gran trascendencia sanitaria y social. De acuerdo a las estadísticas médicas, la mitad de los que fuman van a morir por causas relacionadas con el tabaquismo. Los fumadores viven en promedio diez años menos; y el gasto por patologías relacionadas al tabaco ronda el 16% del presupuesto nacional en salud. Además de las estrategias adoptadas es indispensable incrementar el precio de los productos elaborados con tabaco porque es una de las medidas más efectivas para combatir la epidemia del tabaquismo y evitar la iniciación de los jóvenes. Es necesaria la pronta reglamentación de la ley nacional, adeudada por el Poder Ejecutivo, y aumentar los controles a fin de garantizar un ambiente sano según lo establece el artículo 41 de la Constitución Nacional. Pese a los logros obtenidos debemos seguir trabajando de forma conjunta con los distintos organismos gubernamentales a fin de lograr futuras generaciones de no fumadores.

(Publicado en Infobae).