Un problema de todos

Además de tomar conciencia de la gravedad de estas cifras, tenemos que reflexionar y luchar contra todas las formas de violencia hacia la mujer entre las que también están la trata de blancas y la violencia laboral.
Amnistía Internacional denunció este año que en Argentina no hay una política de Estado que se enfoque a dar respuesta a la problemática de violencia de género. Esto además es un incumplimiento a los tratados internacionales como la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer. Además, demuestra que se pretende invisibilizar el problema y reducirlo al ámbito privado, cuando debería ser reconocido y tratado como un asunto público. Esta evidente despreocupación estatal es una falta de cuidado y, al mismo tiempo, una complicidad institucional con la violencia de género.
Necesitamos políticas públicas de prevención, atención y protección para luchar contra la violencia de género. Y para prevenir y proteger es necesario un trabajo de sensibilización de la población y de toma de conciencia de la magnitud e implicancias de este problema. Muchas veces el miedo a la condena social, al rechazo es la que lleva a que muchas mujeres se sumerjan en el silencio y no puedan enfrentar su situación.
También es imperioso contar una ley integral y una cultura de mediación para la solución pacífica de las controversias. La mediación como una vía de diálogo para responder a los conflictos y disminuir los hechos de violencia.
Por último, la educación es también uno de los pilares para poder abordar esta problemática. Los médicos deberían tener formación en violencia de género. Generalmente las victimas sufren enfermedades asociadas o manifiestan síntomas que un profesional con una mirada integral y un equipo interdisciplinario pueden detectar.
Este día de la no violencia hacia la mujer también debe ayudarnos a ver cómo la violencia se ha instalado en nuestra sociedad. En nuestra vida cotidiana, en las cosas que decimos y las que hacemos. Tenemos que repudiar y luchar contra la violencia en todas sus formas.
La violencia, también la de género, es un atentado contra los derechos humanos. Es necesario que podamos trascender la mera adhesión políticamente correcta a este día, para empezar a trabajar en serio en el desarrollo de políticas públicas que combatan la violencia en todas sus formas.