Una democracia de fiscales

Colaborar en la fiscalización es una tarea que va más allá de preferencias políticas .
Decía el poeta mexicano Octavio Paz que “una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos”. Ahondando en la idea, podemos decir que una nación cuyas elecciones carecen de un control adecuado y su calidad democrática es -al menos- deficiente, puede considerarse una nación herida. Los hechos sucedidos en Santa Fe, profundizados en Tucumán y el conurbano bonaerense, exigen que volvamos la mirada hacia donde nunca la deberíamos haber sacado: la supervisión y auditoría de los comicios en nuestro país.  

Así las cosas, se revaloriza el papel de los partidos políticos, como instituciones fundamentales del sistema democrático. Dicho protagonismo se personaliza en la figura del fiscal, ensamble fundamental para organizar un sistema electoral caótico. El fiscal es indispensable para que dicho sistema funcione correctamente y se convierta en caja de resonancia de la voluntad ciudadana.

Por eso, y por muchas otras razones, los miembros del Frente Cambiemos, el Frente UNA y el Frente Progresistas hemos propuesto una serie de medidas concretas para transparentar nuestro sistema electoral:

Total transparencia en la publicación de la nómina de autoridades electorales, actores vitales para evitar el robo organizado de boletas Identificación plena de cada responsable del proceso electoral (autoridades, encargados del Correo Argentino, fiscales de cada partido) Establecimiento de una cadena de controles permanentemente supervisada por cada integrante de la misma; Activación de un centro de cómputos provisorios multipartidario, establecido con el apoyo de distintas ONG que permitan un control cruzado del escrutinio Es hora de que los argentinos entendamos que nadie va a hacer las cosas por nosotros, si no las hacemos nosotros mismos. Deberíamos coincidir entonces en una democracia de fiscales en donde los controles sean responsabilidad de todos.