La estrategia de Macri para reforzar las política de DDHH en el exterior

El Gobierno se dispone a instrumentar en lo inmediato la segunda etapa de su estrategia de reincersión de la Argentina en el mundo: desplegará todo un plan para reforzar la política de derechos humanos de la gestión de Mauricio Macri en el plano internacional.
La idea central de esta iniciativa es apuntalar el mensaje de que en la Argentina “funciona a pleno el Estado de derecho y se cumple con los todos los requisitos de estandares de derechos humanos”, según graficó a Infobae un destacado funcionario de la Casa Rosada. En la práctica esta estrategia busca desterrar la idea de “Macri-dictadura” que muchas ONG argentinas y del exterior diseminaron en distintos foros internacionales en los últimos tiempos y que le generó fuertes dolores de cabeza el año pasado a Macri con dos conflictos puntuales: el caso de la muerte de Santiago Maldonado y la detención de la piquetera kirchnerista Milagro Sala.

El tema de este nuevo plan ya fue abordado por el propio Presidente con sus ministros de Justicia, German Garavano; el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj y el canciller Jorge Faurie. La presentación del programa nacional de derechos humanos que hizo el Gobierno estará acompañado en el plano internacional por tres hechos concretos: la designación de Paula Bertol como embajadora ante la OEA; el nombramiento inminente del ex vicecanciller Carlos Foradori como embajador de organismos multilaterales en Ginebra y el despliegue de propuestas concretas que hará la Argentina en diversos foros para profundizar la presión a Venezuela en el cumplimiento de los derechos y libertades individuales.

“Tuvimos dos años de trabajo intenso para reinsertar a la Argentina al mundo en el plano internacional desde lo económico y descuidamos la política de derechos humanos en los foros internacionales”, admitió ante Infobae un funcionario que interviene de lleno en la nueva estrategia del gobierno.

El plan de Macri para revertir su imagen de política de derechos humanos en el exterior contemplará dos pilares centrales:

1- El enfoque en la OEA. Bertol, que hasta ahora se desempeñaba como secretaria de nexo Parlamentario de la Jefatura de Gabinete, espera el decreto de su designación para que a más tardar en marzo empiece a trabajar en Washington en reemplazo del actual embajador Juan José Arcuri. “Hay que recomponer lazos con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con diferentes ONG y revertir la imagen negativa que tiene Macri en derechos humanos”, dijo un funcionario de la Jefatura de Gabinete. Desde este punto de vista, la idea encierra un plan concreto para desplegar en la OEA que el cambio de gobierno generó en la Argentina una mejora en derechos humanos en cuanto a la profundización de los juicios contra militares por delitos de lesa humanidad; una política en favor de los derechos de los pueblos indígenas y la idea de desterrar la imagen de que en el país hay presos políticos como quiere instalar el kirchnerismo. La reciente decisión de la (CIDH) que clausuró las medidas cautelares que había abierto por la desaparición de Maldonado porque “quedaron sin objeto” luego de que una junta médica decretó que murió ahogado, es un punto de partida favorable que el gobierno quiere aprovechar en la OEA para revertir esa imagen de un gobierno represor de dirigentes de derechos humanos. Se buscará a la vez imponer la idea de que en la Argentina no se persigue a dirigentes políticos como quiere instalar Cristina Kirchner. Por el contrario, la administración de Macri quiere instalar la idea de que en la Argentina funciona la independencia de poderes y que es la Justicia la que lleva adelante las causas contra ex funcionarios por casos de corrupción. También Bertol trabajará en la OEA bajo la idea concreta de Macri de ejercer una mayor presión internacional a Venezuela en el cumplimiento de la Carta Democrática.

2-El nuevo esquema en Ginebra. La inminente designación del ex vicecanciller Foradori como embajador en Ginebra en organismos internacionales busca desterrar la parálisis que tuvo el gobierno en este ámbito bajo el mandato del embajador Marcelo Cima. En la Cancillería y en la Casa Rosada muchos funcionarios atribuyen la “inoperancia” de este diplomático en la defensa de la Argentina en casos concretos como el de las denuncias contra Milagro Sala. Es que Cima viene del ámbito económico de la Cancillería y creen que por ello descuidó el manejo de temas relacionados con organismos de derechos humanos en Ginebra. En este sentido, explicaron a Infobae que desde el Comité de Detención Arbitraria de la ONU, por ejemplo, Cima no supo defender la posición argentina de que Sala no es una presa política sino que tiene causas de corrupción concretas en su contra. Algo similar ocurrió con un informe del Comité de Torturas y Maltratos carcelarios de la ONU que emitió duras acusaciones contra la Argentina por la situación de las cárceles. En el gobierno creen que Foradori, que es un diplomático relacionado con el radicalismo, podrá ejercer una mejor defensa de los casos de derechos humanos en los foros internacionales en Ginebra.

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